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La Historia de mi Madre

  • Writer: Elena Lopez
    Elena Lopez
  • 2 days ago
  • 5 min read

Por Elena Lopez


Advertencia de contenido: violencia doméstica

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Me gustaría que el mundo conociera la historia de mi madre. Ella se llamaba Teodora, pero todos la conocían como Lola. Ella nació en Oaxaca, México, en 1930. Tuvo una infancia infeliz, pues quedó huérfana de madre a los 3 años. Mi abuelo rehizo su vida con una mujer que ya tenía una hija, y la madrastra no quería a mi mamá. Le pegaba, la privaba de cosas materiales y la ponía a hacer todo tipo de quehaceres y su hija no hacía nada. La vida de mi mamá con su madrastra fue parecida al cuento de La Cenicienta.

Mi mamá contrajo matrimonio a los 20 años sin estar enamorada, más que nada quería salir del seno familiar. Apezar de no amar a mi papa, los primeros 15 años de matrimonio fue feliz y trabajo hombro con hombro con mi padre en el la labranza del campo.

Mi madre era una mujer de estatura promedio, piel morena, como la mayoria de las mujeres de pueblo caminaba descalza, y vestia humildemente, cargo a sus hijos en la espalda con el clasico reboso negro, ella tuvo 8 hijos entre ellos una niña especial pues contrajo poliomilitis al año de edad. Esa niña soy yo. Mi mamá pasó muchas preocupaciones por no tener recursos para atenderme adecuadamente. Con los años mi papá cambió mucho. Se convirtió en un hombre alcohólico y empezaron los problemas, pues se convirtió en un hombre desobligado y violento. Cuando se alcoholizaba se convirtió en otra persona, maltrataba a mi madre fisicamente y verbalmente. La golpeaba, nos echaba fuera de la casa — en una ocasión le rompió la cabeza con la cacha de la pistola. Cuando mis hermanos mayores estaban, la defendían, pero casi nunca estaban, pues trabajaban fuera del pueblo, y él se aprovechaba de la situación y la golpeaba delante de nosotros. Aparte del ser violento el ya casi no aportaba dinero a la casa, asi que mi madre tuvo que tomar las riendas del hogar y aprendio a un oficio para darnos de comer. Aprendió a coser a máquina y se convirtió en costurera. Ella no tomó clases de corte y confección. Su madrina fue la que le enseñó lo poco que ella sabía, y así fue como mi mamá se convirtió en la costurera del pueblo. Fue una costurera muy talentosa, pues ella confeccionaba desde un mandil hasta un vestido de novia.

Yo la recuerdo escuchando las radio novelas o musica en la radio, mientras cosía sentada en una silla de madera, frente a la maquina de coser con montones de tela a su alrededor, ella solia coser hasta altas horas de la noche, alumbrandose con un quinque de petroleo. Mi mama, apezar de ser una mujer víctima de violencia, era una mujer de caracter y se adelanto a su tiempo pues corria la década de los 70s, cuando ella fue una de las pocas mujeres que se involucró en el activismo de nuestro poblado, y participo en asuntos que eran solo para hombres pues en esa época era mal visto que las mujeres participaran en ciertos asuntos, de hecho era mal visto por las mismas mujeres del pueblo. Mi mamá en esa época abogó por la comunidad, peleó por los derechos de los maestros y los niños. Cuando vivíamos en el pueblo se puede decir estábamos bien económicamente pues aparte de coser mi madre puso una tienda de abarrotes, pero debido la violencia de mi papa hacia ella, tuvimos que salir del pueblo de la noche a la mañana pues de lo contrario un dia mi padre la habría matado a golpes asi que una de mis hermanas nos llevo a la capital de Mexico.

En la Ciudad de México vivimos un tiempo literalmente de arrimados en casa de una tía, después vivimos en un cuarto improvisado, hecho de madera y lámina. Cómo olvidar ese tiempo y la vez que llovió tanto y se inundó donde vivíamos y nos quedamos sin nada, pero mi madre nos daba seguridad y nos sentíamos protegidos al tenerla a ella, pues nos decía que no tuviéramos miedo, que Dios estaba con nosotros, que no perdiéramos la fe, que íbamos a salir adelante y que estábamos mucho mejor que cuando vivíamos en el pueblo, aunque allá tuviéramos casa. Y ahora entiendo sus palabras, porque si en el pueblo teníamos casa, pero no era un hogar porque no teníamos armonía y vivíamos con miedo.

Mi mamá durante ese tiempo trabajó haciendo empanadas, cuidando niños, limpiando casas. Fueron tiempos muy difíciles, porque los gastos eran muchos, asi que trabajo muy duro para sacarnos adelante a tres de nosotros que dependiamos de ella, los otros ya eran independientes. Mi mama nunca busco otra pareja pues decía que no quería darnos mal ejemplo, y se dedico solo a nosotros. Ella fue una madre muy estricta con sus hijos. Les enseño a trabajar honradamente, a ser personas educadas, a respetar las cosas ajenas, a creer en Dios, a ser personas de bien. La preocupación más grande de mi madre era yo, pues pensaba que ba a ser de mi hija con discapacidad cuando yo ya no esté en este mundo, pues yo dependía de ella para todo.

Me cargaba, me bañaba, en fin, todo lo esencial que yo necesitaba. Muchas veces la oí hablar de ese tema con la gente, pero Dios en su infinita misericordia la escuchó y nos tenía preparado otro destino. Pues a través de mi hermana nos trajo a los Estados Unidos, donde su vida y la mía dieron un giro de 180 grados. Ella dejó de tener carencias y yo tuve las oportunidades que no tuve en mi país, y ella vivió para ver ese cambio en mi persona y eso le dio paz.

Foto de Teodora Perez, madre de Elena Lopez
Foto de Teodora Perez, madre de Elena Lopez

Como mencioné al principio, mi mamá fue una mujer campesina humilde y en su juventud anduvo descalza y con poco arreglo personal, pues no tenía los medios ni el tiempo para sí misma; sin embargo, ya en la ciudad, a ella le gustaba andar arreglada, limpia, perfumada, con sus accesorios y zapatos bien combinados.

Una de las características de mi mamá era conversar, contaba tantas historias, le encantaba hablar con la gente y entablar largas charlas. ¡Sí mi mamá hablaba hasta por los codos!

Irónicamente, la vida le hizo una última mala jugada, le diagnosticaron cáncer de garganta y después de la operación ya no pudo hablar. Mi madre vivió etapas de grandes adversidades, primero quedo huérfana y sufrió maltratos por parte de su madrastra, años después su septima hija contrajo poliomielitis, poco tiempo después empezo el abuso por parte de mi padre. Después como a los 45 años de edad fue diagnosticada con diabetes, enfermedad que le trajo muchas complicaciones a su salud, por ultimo fue diagnosticada con cáncer, mas con todo lo que le toco vivir a lo largo de su vida, ella fue una mujer muy alegre, positiva, noble y con su fe siempre por adelante, ella nunca renegó de la vida o el destino que le toco vivir. Sus últimos 23 años los vivió aquí en Los Ángeles, California, con 5 de sus hijos, sin ninguna carencia o preocupación. Un día normal para ella era cuidar sus plantas, escuchar música, ver televisión, leer, pues amaba la lectura, y rezar el rosario antes de dormir.

Finalmente en 2020 murió a los 90 años de edad perdiendo la batalla contra el cáncer, se fue dejandonos un legado de amor, buen ejemplo y valor ante la adversidad.

Me siento muy orgullosa de ser hija de una mujer que tuvo todo en su contra, pero que nunca se rindió, una mujer de lucha constante, de resilencia, una mujer que dejo huella en la gente que la conocio, pues hasta el dia de hoy, nos conocen, nos dicen los hijos de Lola.

Elena Lopez vive en la hermosa ciudad de Pomona y es miembro de Gente Organizada desde hace 3 años. Pertenece a 3 grupos de accion social. En Gente Organizada, encontro el interes por escribir en los talleres y la convivencia con Monarcas. Al escuchar sus historia se dio cuenta que tiene mucho que contar.

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